Born with a Lethal Weapon

•15 abril, 2012 • Dejar un comentario

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Al parecer a la par de mi nacimiento en 1987  llegaron una serie de cosas que hacen de mí el extraño ser que soy: Nelson Piquet gana su tercer título de la fórmula 1, salió a la venta el gran album Appetite for Destruction  de la banda Guns N’ Roses, se transmitió el primer episodio de los Simpsons, además nacen sagas de varios de mis videos juegos favoritos como lo son Megaman, Metal Gear, The Legend of Zelda, Final Fantasy y Street Fighter.

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Aprendiendo de un mocoso de ocho años

•15 abril, 2012 • Dejar un comentario

Siempre es bueno darle espacio a una buena animación. Ésta en particular me gustó bastante porque  cuando la vi recordé mi verdadero primer amor. Específicamente reviví un momento.

El contexto de este recuerdo me lleva a mi infancia, según mis cuentas debería tener entre 7 y 8 años. Cuando mi madre debía salir me dejaba al cuidado de la vecina, Damaris. La hija menor de la señora Damaris, Yury, me acompañó en incontables ocasiones. Jugaba con ella, hacia tareas, creo que a veces aún con mi madre en casa jugábamos juntos entre las rejas que separaban nuestros antejardines. La verdad no recuerdo bien. El problema es que Yury debe ser como unos 5 o más años mayor así que yo era el niño tierno, bello y hermoso de la vecina. El caso es que esta trigueña pseudo-niñera de cabello largo y negro me encantaba (no sé por qué). Mi amor pasivo por esta adolescente llegó hasta el momento en que nos mudamos del barrio.

La escena que reviví en mi mente fue en esa etapa del trasteo. No sé si fue exactamente el día del trasteo pero en un afán extraño me dirijo hacia la reja de la vecina y llamo a Yury que estaba saliendo, con la mayor discreción, como si fuera un espía, le entrego envuelto entre unos pésimos cortes de papel celofán de colores mi más preciado objeto de ese entonces. Con una sonrisa tierna lo recibe y se despide con su mano.

Ahora es tan clara esa imagen en mi cabeza, pero los momentos anteriores a esta  escena se encuentran perdidos en mi mente. No recuerdo qué le regalé, pero estoy seguro que era algo de mucho valor para mí. Estoy obsesionado con recordarlo.

Puede que sea mi caballero del zodiaco Milo de escorpión (¡figura original! regalo de mi tia Edith y primos, los cuales ciertamente se equivocaron porque yo soy libra) que me acompañó en varias de esas tardes, o mi ¿mi muñeco dragón volador? mi único ¿Hotwheel? (un Lamborghini Diablo) ¿mi Transformer?

Me da gusto haber recordado eso gracias a este video. Creo que debo aprender más aquel niño que dio lo que más quería sin esperar nada.

Menos mal ni mi hermano ni mi madre leen el blog, seguramente me la montarían mucho.

Train…ing

•11 febrero, 2012 • Dejar un comentario

Travel is not reward for working, it’s education for living

Nocturne

•23 agosto, 2011 • Dejar un comentario

Cualquiera estando solo en casa tiene una tendencia a actuar (y tal vez bailar) como Tom Cruise en Risky Business, pero resulté ser un excéntrico amargado que le gusta deleitarse con el aura de drama producto de la evocación y el “canto” de Chopin en Nocturne.

La verdad me faltan las palabras para escribir al respecto, es mejor simplemente escuchar….

Escrito para la mujer que no ha llegado a mi vida

•1 mayo, 2011 • 2 comentarios

Hace un tiempo soñé con usted. No vi su rostro, ni escuché su voz, pero estaba ahí. Fue una visión de cómo será parte de mi vida. La reconozco por ese sentimiento cálido y el sosiego que sentí en mi sueño al estar a su lado.

No recuerdo como sucederá, pero sí sé cuándo: ocurrirá en el instante en el que no pueda dejar de pensar en usted y su presencia me haga simplemente feliz. De repente, mi sonrisa se convertirá en un reflejo de la suya y el tiempo será eterno en su ausencia pero insuficiente al abrazarla. Seré un esclavo de sus labios y anhelaré sus besos como agua en el desierto. Confiaré en usted por ese especial e incondicional cariño que me da.

Yo, simplemente intentaré estar para usted cuando lo necesite, apoyándola en lo que hace, si es preciso aconsejándola, siempre haciéndola reír y sonreír, siendo especial e imprevisible. Lidiaré con la cotidianidad, sus enojos y achaques.

Seguramente cuando me traicione intentaré hacer a un lado lo ocurrido. Seré tan torpe por ese afecto que le tendré, que no veré la hipocresía en su mirada ni sentiré el cinismo que corre por sus venas.  

Cuando peleemos y nos separemos, volveré a buscarle pero afortunadamente me cansaré de insistir, de luchar por ese sueño que puede que nunca le haya importado. Su egoísmo consumirá el poco cariño que quedaba y el olvido dejará de ser una opción. Aun así, alguna parte de mí esperará a que usted vuelva para poder decirle meretriz, perdonarla e intentarlo de nuevo. Eso me pasa por creer en las personas por lo que pueden ser, no por lo que son.

Al final sabré que no he aprendido nada, estaré más cansado y menos dispuesto para la próxima vez.

Espero que mi sueño no sea más que la representación de un trago amargo de la vida, debo esperar a encontrarla y ojalá decepcionarme de lo que ahora pienso.

Pese a lo que ocurra, daré todo para que las cosas sean lo mejor posibles y que en el peor de los casos solamente quede un dulce recuerdo de un sueño en el que únicamente lo bueno se hizo realidad.

Sorbo amargo

•8 marzo, 2011 • Dejar un comentario

Me preguntaron ¿cómo fue? y respondí:

“Fue como tomarse, casi de tres sorbos, una taza de café caliente en la noche de un fin de semana frío. Un café, negro, espeso, amargo y con dos cucharadas de sal, que sólo me calentó un rato y sí me dejó unas buenas ojeras y un sabor agrio en la garganta por semanas.”

La mayor carga

•6 marzo, 2011 • Dejar un comentario

“Será algo difícil así que préstenme atención ¿Cuánto pesan sus vidas? Imaginen por un segundo que llevan una mochila, quiero que la empaque con todas las cosas que tienen en su vida. Empiezan con las cosas pequeñas, cosas en repisas, cajones. Luego las cosas más grandes, ropa, electrodomésticos, lámparas, tv… La mochila comienza a ponerse pesada y van por más… Sofá, auto, casa, quiero que metan todo en esta mochila. Ahora, quiero que la llenen con gente: empiecen con conocidos casuales, amigos de amigos, gente de la oficina, y luego pasan a la gente a quienes confían sus más íntimos secretos… hermanos, hermanas, hijos, padres, finalmente esposo, esposa, novio o novia… métanlos en esa mochila. Sientan el peso de esa mochila. No se equivoquen, las relaciones son el mayor peso de su vida. Todas las negociaciones, discusiones, secretos y compromisos… mientras más lentos nos movemos, más rápido morimos… no se equivoquen: moverse es vivir. Algunos animales se obligan a vivir simbióticamente el resto de sus vidas, como amantes y cisnes monógamos… no somos cisnes…. Somos tiburones…”

Ryan Bingham (George Clooney) en “Up in the Air”

 
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